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La convivencia de los niños con mascotas favorece su desarrollo y su sistema inmunológico

El crecimiento de los niños en un entorno con animales domésticos y la interacción entre ambos presenta beneficios en el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico de los pequeños

Roger Catalan Bravo, veterinario colaborador de Nestlé PURINA, “cuando llega una mascota a casa, lo primero es explicar a los niños que no se trata de un juguete sino de un ser vivo, además de detectar quien será el responsable de cada una de las tareas de la mascota”

La interacción entre animales de compañía y niños favorece el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico de los más pequeños de la casa, y la convivencia desde pequeños con mascotas hace que su sistema inmunológico sea más fuerte, sin embargo, para una correcta convivencia es imprescindible escoger bien el tipo de mascota.

Según Roger Catalan Bravo, veterinario colaborador de Nestlé PURINA, las principales ventajas que presenta para los niños el hecho de introducir una mascota en un entorno familiar son que “los niños que conviven con animales desarrollan más fácilmente relaciones sociales, especialmente en el caso que el animal sea un perro. También en estos hogares, la mascota se configura como un vehículo con el cual los más pequeños adquieren hábitos de responsabilidad al hacerse partícipe de alguna de las tareas que conlleva el cuidado de la mascota. Además los animales de compañía ejercen como un estímulo a la hora de salir a pasear y un motivo de distracción y juego”.

Según las edades
Aunque, dichos beneficios varían sustancialmente según la edad del niño. Así, por ejemplo, en bebés y niños que empiezan a caminar cobra mucha importancia el desarrollo cognitivo ya que estos disfrutan de los aspectos sensoriales de los animales y aprenden sobre ellos. En los niños en edad preescolar, en cambio, destaca el desarrollo socioemocional, ya que hay una mayor intensidad en la relación entre ambos que conduce al desarrollo de la empatía. Y por último en el grupo de edad de niños más mayores el desarrollo socioemocional es destacable en tanto que el ayudar con los cuidados de la mascota contribuye favorablemente al sentimiento de responsabilidad. Además, la compañía de una mascota favorece el desarrollo físico de los niños en mayor o menor medida, dependiendo del animal del que se trate.

Además, de acuerdo con los resultados de una investigación del Journal of the American Medical Association, presentados el 2002, los niños que convivían desde pequeños con perros o gatos presentaban un 50% menos de probabilidades de desarrollar alergias, que aquellos que no tenían ninguna mascota en el hogar. Este hecho se debe a que los niños que tienen animales domésticos como perros y gatos desarrollan un sistema inmunológico más fuerte.

Zoonosis
En cuanto a las zoonosis, las enfermedades transmisibles a humanos que proceden de animales, Roger Catalan Bravo, afirma que “las más comunes en animales de compañía son las infestaciones por parásitos y las enfermedades de la piel causadas por hongos”, pero remarca que “si se siguen los programas de vacunación y desparasitación interna y externa recomendados por el veterinario, y el niño adquiere unos hábitos de higiene normales (lavarse las manos después de jugar con el perro, no dejar que el perro se suba encima de la cabecera de la cama, etc.) se reduce, enormemente, el riesgo de transmisión de enfermedades”. A la izquierda de la fotografía, justo lo que no se debe hacer: dejar que la mascota se suba a la cama y peor aún a la almohada. Incluso si los hemos desparasitado nunca existen garantias al cien por cien (garrapatas, pulgas...).

Roger Catalan Bravo hace hincapié también en los protocolos que se deben establecer al inicio de la relación entre el niño y el animal de compañía. Afirma que en los casos en que la llegada del bebé es posterior a la de la mascota es importante tener en cuenta que el animal puede desarrollar celos con lo cual se deben cambiar sus hábitos antes de la llegada del bebé o niño, para que el animal no relacione al pequeño con la perdida de privilegios. Si el orden de llegada al hogar es el contrario, “es vital explicar a los niños que una mascota no es un juguete y que tiene sus necesidades como ser vivo, necesita descansar y tener su propio espacio” afirma el veterinario colaborador de Nestlé PURINA.

Además de estos beneficios personales para el niño, la familia también se ve favorecida, ya que entorno al animal de compañía se establece un espacio de comunicación, se organizan actividades divertidas, ejercicio cotidiano y relaja las posibles presiones familiares.

Por último, queda destacar la importancia de tener en cuenta que todo esto es posterior a la adquisición de la mascota la cual debe ir precedida por una buena elección. En primer lugar, a la hora de introducir un animal de compañía en un hogar se debe evitar la impulsividad y tener en cuenta aspectos como el espacio y tiempo disponible para la mascota, la presencia de personas mayores o niños o los recursos económicos que queremos dedicarle, entre otros. En función de dichos factores escogeremos primero el tamaño de la mascota, después el temperamento y finalmente, el animal y raza que reúna las características deseadas.

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