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Modamorfosis: del 3 de marzo al 29 de mayo en el Museo del Traje



La evolución formal de la indumentaria nos remite constantemente al pasado, en un proceso de reinterpretación que evidencia el carácter cíclico de la moda.





En todo momento, modistas y diseñadores han buscado su fuente de inspiración en las modas históricas o en la obra de los grandes maestros del siglo XX. En ocasiones, pequeñas soluciones para un corte o ciertos elementos decorativos ponen de manifiesto esa mirada, que muchas veces es, antes que nada, nostálgica. Las reinterpretaciones más interesantes son aquellas que se llevan a cao sore la propia tipología, es decir, las que modifican un tipo reconocile de traje para generar variaciones novedosas y, en algunos casos, llegar a plantear una forma completamente inédita.







Esta exposición aborda de manera directa esa "metamorfosis". A partir de nueve hitos de la colección del Museo del Traje se plantea el proceso de construcción, deconstrucción y reconstrucción que ha dado forma a la moda contemporánea.






Comisarios: Lucina Llorente y Juan Gutiérrez
Organiza: Museo del Traje

Lugar: planta baja
Entrada gratuita a la exposición temporal

Información:
91 0504708 (lunes – viernes | 10:00 – 15:00) 












Variaciones sobre tres piezas

TERNO MASCULINO. 1780.
TRAJE DE FRAC. 1910.


El traje masculino de tres piezas se impone en el siglo XVIII. Compuesto de casaca, chupa y calzón, evolucionará en el siglo XIX hacia el frac, que se combina ya con pantalones largos. A partir de este momento la tipología básica del traje de hombre apenas sufrirá cambios hasta el presente. En el contexto de la posmodernidad aparece reinterpretado en la moda femenina, del mismo modo que en diversos momentos se recuperan las decoraciones floridas habituales en la moda rococó, tanto en modelos femeninos como masculinos. 

KENZO. 1970.

PORFIN!. 2002.



Sigue mirándome


VAQUERO A LA INGLESA - 1780-90.

VESTIDO AÑOS 30.

CRISTÓBAL BALENCIAGA. 1951.

Para la vida diaria de la Francia del siglo XVIII se vestía la robe à l’anglaise (vaquero a la inglesa). Consistía en un vestido largo, abierto por delante, que llegaba hasta los pies y desplegaba su cola por detrás, alargando la silueta femenina. Esta línea tan elegante y sugerente será reinterpretada con diferentes propuestas hasta nuestros días. En los años 30, la cola prolonga la silueta femenina aligerándola aún más. En los 50, se busca el volumen de las caderas con colas que crean siluetas majestuosas. Pero será en los trajes de novia donde alcance su máximo desarrollo.

JACQUES FATH. VESTIDO RED SHOES. 1956.

THIERRY MUGLER. 1996.

Estos dos últimos, me parecen maravillosos (son mis favoritos).

Vestir sin artificios


VESTIDO IMPERIO. CA 1800.

JULIA VIRAC. 1910 CA.

El Neoclasicismo alcanzó la moda como había llegado a las demás manifestaciones artísticas. Los vestidos imitarán las estatuas clásicas con el talle bajo el pecho. Este vestido camisa, llamado así por su parecido con la camisa interior, es la prefiguración del vestido moderno de mujer, de una sola pieza, liviano y cómodo, dejando el cuerpo libre de armazones internos y dueño de toda su movilidad. Aunque perderá su influencia a favor de modas más reaccionarias en el siglo XIX, será refencia para los modistas que en el siglo XX lo recogen identificándolo con una silueta que evoca el mundo infantil.





Marcando las distancias

VESTIDO ROMÁNTICO. 1850.

LANVIN. 1925.
El vestido romántico es conocido sobre todo por el uso de miriñaques para crear su característica silueta acampanada. Como paradigma del desarrollo volumétrico de las faldas, su influencia se extiende especialmente en la alta costura de mediados del siglo XX y su posterior desarrollo, destacando las siluetas creadas por Dior y Balenciaga a finales de los años 40. Posteriormente se recuperarán sus juegos volumétricos, reinterpretados en las propuestas más espectaculares de la posmodernidad.

 JEAN DESSÉS. 1955 Ca.

PIERRE CARDIN, 1991.

ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA. 2010.


La función y la forma



TRAJE SASTRE, 1910.


A lo largo del siglo XIX, las corrientes higienistas y el movimiento sufragista lucharon por renovar el vestir femenino en aras de una mayor confortabilidad que facilitara la incorporación a la vida pública de la mujer, además de poner fin al abuso de estructuras deformantes de la silueta. En él se encuentra el origen del traje sastre del siglo XX, tipología que se ha convertido en un básico del guardarropa femenino y que sigue sometiéndose a constantes revisiones.

McCreery&Co, 1930 ca.



CHANEL, 1965 ca,
Roberta Di CAMERINO, 1974.

Chanel 2000 ca.


El cuerpo definido


MARIANO FORTUNY. VESTIDO DELPHOS. 1930 ca.

VESTIDO AÑOS 30.

La aparición del vestido Delphos en 1907 constituye uno de los hitos fundacionales de la moda contemporánea y del vestido moderno, en el que las formas se ajustan progresivamente a las propias del cuerpo femenino. La influencia de Fortuny es grande, pero en este caso nos interesa el desarrollo de esa nueva silueta que pasa por la revisión de la indumentaria de la antigüedad clásica y encuentra su última formulación en los vestidos stretch de los años 80 y 90 del siglo XX.

 VESTIDO PACO RABANNE. 1970 ca.

VIKTOR&ROLF. 2002.

PLEATS PLEASE - ISSEY MIYAKE. 1995 Ca.



Libertad de movimiento


PHILIPPE&GASTON. 1925.

YVES SAINT LAURENT. 1965.

Tras la I Guerra Mundial, los hábitos sociales femeninos cambian radicalmente y con ello nace una nueva manera de vestir. Con los vestidos de las flapper nace una moda que se puede llamar bidimensional, fruto de patronajes arquitectónicos más preocupados por los planos que por los volúmenes. Esta concepción será común a muchos diseñadores de prêt-à-porter de la segunda mitad del siglo, formados ya en   la sistemática de la producción seriada de moda, pero con antecedentes en la simplificación formal que acomete, entre otros, Cristóbal Balenciaga.

 PIERRE CARDIN. 1968.

MANUEL PIÑA. 1985 Ca.

De la fábrica a la pasarela

 MONO PIJAMA. AÑOS 20_R.


El origen del mono se encuentra en los union suit americanos del siglo XIX, prenda de ropa interior característica de la conquista del oeste, a partir del cual se desarrollan los primeros monos de trabajo. Durante la Primera Guerra Mundial, gran número de mujeres fueron reclutadas para trabajar en fábricas y ocuparon el lugar de los hombres, adoptando también su vestuario. En los años 20 aparece el mono femenino como pijama y algo más tarde ya como prenda exterior, aunque no será hasta los años 60 que se convierta en una prenda adecuada para cualquier ocasión


KEN SCOTT. 1969.

ROBERTO CAPUCCI. 1970.

FIORUCCI. 1980 ca.

JUANJO ROCAFORT. 1987.

Construir, deconstruir, reconstruir


COMME DES GARÇONS. 1983.
El diseño de moda último tercio del siglo XX está marcado por la influencia de los creadores japoneses, que llevaron a la moda europea nuevos conceptos estéticos y constructivos. En los años 80, la firma Comme des Garçons se convertiría en la gran referencia con un punto de vista novedoso en el que la forma del cuerpo pasa a desvincularse de la del vestido. Casi todos los diseñadores han recibido de alguna manera el influjo de la deconstrucción, en especial las escuelas de vanguardia. En España, Amaya Arzuaga o Devota&Lomba han utilizado la deconstrucción en sus colecciones.


DEVOTA&LOMBA. 2009 (maravilloso).

GIORGIO ARMANI. 1990.

VIKTOR&ROLF. 2002.

MAISON MARTIN MARGIELA. 1995 Ca.


El patrón de este diseño de Rei Kawakubo para su firma Comme des Garçons nos muestra de forma clara el concepto de deconstrucción. Frente a la tradición del patronaje que toma la forma del cuerpo como referencia, en este nos encontramos ante una serie de figuras geométricas irregulares que se recomponen como si se tratara de un puzle tangram. Desaparecen las pinzas de ajuste y los cortes curvos que se acoplan al cuerpo, y en cambio surgen diferentes posibilidades a la hora de vestirlo, quedando en manos del usuario la interpretación última del vestido.


JOHN GALLIANO. 1996 Ca.

WL&T - WALTER VAN BEIRENDONCK - 1990 Ca.

PEDRO DEL HIERRO. 2002.

YVES SAINT LAURENT. RIVE GAUCHE. TOM FORD. 200 Ca.

COMME DES GARÇONS.1983.


Una fantástica exposición para entender la historia de la moda... que no hay que perderse.


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