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1999-10-02: Ana Arribas Díaz, catedral de Burgos



Blanca, radiante, feliz... acudía a la catedral de Burgos esta novia el día 2 de octubre de 1999 para jurarse amor eterno con el hasta entonces su prometido, Carlos Medina Reinoso. Ambos médicos. Sí la suya es una historia de amor de bata blanca, o de pijama verde de cirujanos... Lo suyo comenzó en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.


La novia llegó a la catedral en el Volvo de su cuñado Gabino. El novio, la estaba esperando.

Cruce de miradas nupciales.

Del brazo del padrino, Fernando Arribas la novia, Ana Arribas, se dirige a la catedral.

El novio, Carlos Medina, del brazo de la madrina, Jovana Prat.


Se conocieron en el 91, como compañeros de trabajo... Empezaron una historia de amistad, que fue creciendo y transformándose en algo más. Algunos de sus hitos de estos primeros años fueron por ejemplo el concierto de Juan Luis Guerra 22 de julio de 1991 en la madrileña plaza de toros de Las Ventas, noches en Impacto, el Canoe, en Oh Madrid... años de la famosa movida madrileña.  Ella era R1-R2 de Cirugía Vascular, y él R3 de Cirugía General y Digestiva... Aquí podemos poner una pizca de imaginación y pensar en esas series televisivas míticas de médicos y hospitales (desde Anatomía de Grey, Urgencias, House, Scrubs, Hospital Central, Private a Practice). Y decir que, como siempre, la realidad, supera a la ficción.




Los padrinos de su enlace fueron Fernando Arribas, hermano de la novia, y Jovana Prat, mujer de Dante, el hermano del novio. El sacerdote que les casó fue un gran amigo de la familia, D. Amadeo Ruiz Varona, quién posteriormente oficiaría en Madrid los bautizos y comuniones de sus tres hijos: Carlos, Fernando y Carmen.

"Yo Carlos, te tomo a tí Ana como esposa y me entrego a tí..."


40 minutos de espera

Altar Mayor de la catedral de Burgos.

La elección del día de la boda fue un poco un cúmulo de casualidades, tenían que mirar y remirar mucho el calendario, dado que en esta boda la familia del novio llegaba desde Perú... Como suele ser habitual en estos casos también había que acordar algunos detalles con el resto de novios que celebraban su enlace en ese día en la Catedral, como es por ejemplo el tema de las flores.



La novia se hizo esperar lo suyo, aunque sin proponérselo... En principio la boda de Ana y Carlos iba a ser a las 14.00 horas, pero un percance de otra de las parejas dejó el hueco libre de las 12.00 horas... Por tanto la boda iba a ser a las 12.00 aunque en realidad la ceremonia tuvo lugar a las 13.00 horas... ¿El motivo?  Ana tuvo esperando a Carlos a las puertas de la catedral de Burgos unos 40 minutos y lo hizo sin intención alguna. La causa real fue un problema en el Centro de Belleza donde todavía no habían empezado a atendenderla a las doce menos veinte (recordemos que la boda era a las 12.00 horas). Mientras los invitados aguardábamos su llegada junto al novio, contemplado la belleza de la fachada de la catedral, viendo el Papa Moscas, que sale a las horas y que hace abrir la boca tantas veces... Oooooooh

Begoña Díaz, madre de la novia, hizo una de las lecturas.


Vestido by Begoña Díaz


La novia firma el acta matrimonial. 

El vestido de Ana era precioso y de lo más exclusivo... diseñado por la propia novia y realizado por la madre de la novia, Begoña Díaz, prestigiosa modista burgalesa. Era el segundo vestido de novia que hacía Begoña, el primero fue el de su otra hija Rosa. Un vestido con cuerpo en color champán, de encaje con forro y falda con 3 capas de tul. Muy vaposoro, con mucho movimiento... en una palabra: precioso.




Por cierto que la madre de la novia le ha contado a sus nietos una bonita historia que podría ser verdad... su apellido es Díaz, el mismo que lleva don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador...  ¿Podrían ser sus descendientes? Quién sabe... Tal vez también la elección del Mesón del Cid, para el convite, no fuera tampoco pura casualidad. Tal vez fuese otro guiño a su antepasado más ilustre.





Los novios a la salida de la catedral, la niña del vestido azul celeste, con lazo, es mi hija Ana Zamora.

El arroz...


Comienza la lluvia de arroz...


Y sigue la lluvia...

Yo como siempre, intentando fotografiar el momento...




A la izquierda de los novios, junto a su padre, mi hijo pequeño, intentando comprender qué ocurre para que caiga tanto arroz. Los novios se sonríen, con la descendencia más que asegurada.

Y los posados familiares y con los amigos


Los novios con los padrinos.


Los novios y algunos de sus sobrinos.

Los novios posan con parte de la familia de la novia, su hermano y hermana y los respectivos cuñados. A la izquierda su madre, delante tres de los sobrinos. 

Con los hermanos y sobrino del novio. A la izquierda la madre de la novia.






Nosotros y nuestros hijos con los novios, un placer haber compartido con ellos un momento tan feliz y seguir compartiendo muchísimos más. 

¿Otros detalles? Ana no tiró el ramo de novia a sus amigas solteras, como suele ser tradición en las bodas. Ana  prefirió abrirlo y repartir 1 rosa para cada una de las chicas solteras. El ramo era de la Floristería Castilla, cuyos dueños son primos de la novia, por cierto.

Fotografías en el Paseo de la Isla



El novio, Carlos Alberto  Medina Reinoso, llegó a España en 1984, para continuar los estudios de 3º de Medicina, carrera que había comenzado en su país, Perú.  El y mi marido, Manuel Zamora Gómez, son magníficos amigos desde entonces (mis hijos dirían mejores amigos, y yo diría amigos del alma, más que familia, como un hermano), se conocieron cursando tercero de Medicina en el hospital de la Cruz Roja.  El padre de Carlos solo quería que terminase la carrera en España, porque en Perú había muchas huelgas de estudiantes. Y que al terminarla se volviera a su país. Por eso el primer año de estar en España le compró un Ford Escort y no quiso comprarle un piso en Madrid, en aquella época un piso y un buen coche costaban prácticamente lo mismo. Carlos es natural de Tacna, al sur de Perú, la última ciudad antes de Chile. Y practicamente vuelve a su país a ver a sus padres una vez o dos veces al año.





El año pasado, por ejemplo, lo hizo con toda la familia, su mujer y sus tres hijos, para que conocieran su país y sus raíces... Arriba en la fotografía, su hija Carmen. Este año se ha ido con todos a China... Los Medina-Arribas no paran...





Tras la ceremonia y la sesión de fotos a las puertas de la catedral, la pareja se dirigió al Paseo de la Isla, cerca de la catedral. Se puede ir hasta allí andando, pero los novios fueron en coche, un Volvo, que por cierto conducía su dueño y cuñado Gabino, marido de Rosa, hermana de la novia.






El beso... que no puede faltar.



Un saludo a los invitados y curiosos, muy al estilo de Letizia y Felipe, en el Palacio de Oriente. Como dos reyes... sí señor.

Una imagen muy romanticona...

Y esta que yo diría que es... la imagen, para unos novios recién casados en la catedral de Burgos. Preciosa.

Tras la sesión de fotos en el Paseo de la Isla los novios se reencontraron con sus invitados en el Mesón el Cid. Allí pudimos degustar un menú tradicional, con la famosa morcilla de Burgos entre los aperitivos y exquisitos mariscos y asados. Y como postre final, tras la tarta... a la novia la cantaron una bonita jota... Jota a la mujer burgalesa, que suele cantarse en celebraciones de todo tipo. Preciosa.





Burgalesa, burgalesa

Son las mujeres de la tierra del Cid,

castigadoras de corazones,

que con su gracia y su modo de andar,

oiga usted, mire usted,

que de fijo verá una mujer ideal.


Con su mirar y su modo de andar,

dan a entender lo que saben querer,

luciendo su mantón de seda de crespón,

luciendo va la mucha sal que Dios les dio.


Burgalesa, burgalesa,

manojito de claveles,

para pintar tus encantos

en el mundo no hay pinceles.

Burgalesa, burgalesa,

tú que besas con amor,

Bésame con embeleso,

porque con tus besos

me muero de amor.


La Burgalesas no perdonan

jamás si sus quereres son traicionados,

ellas se vengan y saben matar al hombre

que un día de una de ellas se quiso burlar.


Con su mirar y su modo de andar,

dan a entender lo que saben querer,

luciendo su mantón de seda de crespón,

luciendo va la mucha sal que Dios les dio.


Burgalesa, burgalesa,

manojito de claveles,

para pintar tus encantos

en el mundo no hay pinceles.

Burgalesa, burgalesa,

tú que besas con amor,

Bésame con embeleso,

porque con tus besos me muero de amor.




De viaje de novios se fueron 15 días a Cuba.


Su 17 aniversario de boda, otro momento feliz que hemos celebrado juntos.

Esta pareja, celebraba el pasado día 2 de octubre los 17 años de casados... ¡Enhorabuena! Qué sigáis siendo tan felices.

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