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La influencia de Roma en la leyenda de Bulgari y sus iconos

París, 11 de noviembre de 1962. Exposición de Bulgari en la Embajada Italiana en París. Claudia Cardinale lleva en el evento un collar en platino y diamantes en talla baguette con un óvalo central de diamantes de 66 cts, 1955. Credit: Olycom.


“Cuando Sotirio Bulgari llegó a Roma en busca de fortuna, jamás se habría imaginado que
fundaría una empresa de alcance internacional. En aquella época, Roma ofrecía innumerables
oportunidades de negocio y culturales.

(…) En 1884, inauguró su primera tienda en el número 85 de la Via Sistina. (…) En 1894, abrió otra tienda en el número 28 de la Via Condotti, cuyo letrero rezaba: «S. Bulgari – Argenteria Artistica, Antiquités, Curiosités, Bijoux». En ella vendía una amplia variedad de artículos, desde joyas hasta accesorios de plata, antigüedades y baratijas. A medida que triunfaba el negocio, fue adquiriendo locales de mayores dimensiones y prestigio, como el del número 10 de la Via Condotti, en la planta baja del Palazzo Lepri, del siglo XVII. En 1905 se inauguró esta célebre
tienda, que aún en la actualidad sigue siendo la referencia de todos los locales de Bulgari en el
mundo. El letrero original rezaba «Old Curiosity Shop», para atraer la atención de los turistas
británicos y estadounidenses acaudalados que visitaban Roma. Bajo los auspicios de Giorgio
Bulgari, el catálogo fue ampliándose para incluir una selección de joyas y accesorios que
interpretaban con destreza las tendencias de la moda de la época, influidas sobre todo por el
art déco y el diseño francés.

En 1934, con la primera gran reforma de la tienda tras la muerte de Sotirio, el letrero se
cambió por «BVLGARI», en mayúsculas y con la tipografía de las inscripciones de la antigua
Roma. En el interior del establecimiento, el generoso uso del mármol y de las columnas
decorativas recordaba claramente el legado cultural romano y griego de la firma. En la década
de los treinta, Bulgari ya contaba con una importante clientela de aristócratas italianos,
diplomáticos y magnates estadounidenses que habían descubierto Roma y el tesoro de la Via
Condotti. Familias nobles italianas de prestigio, como los Colonna y los Torlonia, adquirían
creaciones de Bulgari como preciada herencia para futuras generaciones”.

Los iconos

1. Monete


Collar de plata, Sotirio Bulgari, 1880. Colección Heritage de Bulgari, Roma.

“Según la tradición, fue Creso, rey de Lidia, quien acuñó la primera moneda en el siglo VII a. C.
Hasta el siglo III a. C., los diseños decorativos reproducían deidades locales junto con la
abreviatura del nombre de la ciudad-estado en la que se había acuñado la moneda. Durante el
reinado de Alejandro Magno (336-323 a. C.), las monedas estaban decoradas con el retrato del
mandatario, lo que las convertía en una importante herramienta de propaganda. (…) A partir
de finales del siglo I d. C., las monedas de oro imperiales comenzaron a engastarse en joyas
para convertirse en la pieza central de anillos, broches y collares, que portaban emperadores y
sus seguidores como señal de poder y prestigio. Esta práctica fue habitual hasta el siglo VII d.
C. y resurgió en la segunda mitad del siglo XIX, alentada por los numerosos descubrimientos
arqueológicos de la época. Como consecuencia de esta tendencia, en los años treinta y
cuarenta del siglo XX, Bulgari engastó monedas antiguas en objetos preciosos como pitilleras y
polveras. Bajo los auspicios de Nicola Bulgari, apasionado coleccionista de monedas, a
mediados de los sesenta la firma comenzó a engastarlas también en sus joyas, rodeándolas de
un marco moderno y depurado. Se trató de una auténtica constatación de los orígenes griegos
de la firma, combinados con el estilo de Roma, y la confirmación de la importancia concedida a
la cultura. (…) Bulgari comenzó a emplear monedas cada vez más diversas, con ejemplares de
bronce, plata, oro y electro de las antiguas culturas del Mediterráneo, Europa, norte de África
y América, de un periodo que abarcaba del siglo v a. C. al siglo XX.

Polvera de plata con moneda de oro de Baviera (1410-1436), 1940. Colección Heritage de Bulgari, Roma.


El criterio para seleccionar las monedas era siempre su belleza intrínseca. Las preferidas eran
aquellas con el busto, sobre todo de perfil, de la diosa Roma con armadura, Alejandro Magno,
Medusa, Atenea, Aretusa y los césares. Solían emplazarse en el centro de engastes simples o
dobles de oro y se empleaban en una amplia variedad de joyas, desde anillos y collares hasta
pendientes y pulseras. El denominador común de las joyas adornadas con monedas era el
juego de contrastes: entre el acabado mate y desgastado de la moneda antigua y el brillo
pulido y suave del engaste; entre el color del metal de la moneda (bronce, plata, electro u oro)
y el del engaste de oro o acero; y, por último, entre lo antiguo y lo moderno”.

2. Intaglio

“La tradición de las piedras talladas se remonta a Mesopotamia, antes de que se extendiese
durante el periodo helenístico por toda Grecia y, más adelante, por Roma. Las primeras tallas
representaban animales, mientras que a partir del siglo VI a. C. comenzaron a ponerse de
moda las figuras humanas y de dioses. Las gemas que más se empleaban eran, entre otras, el
ónice, el sardonio, el granate, la amatista, el cuarzo y la cornalina (un cuarzo anaranjado). Los
comerciantes más poderosos del Imperio Romano lucían anillos de piedra tallada para firmar
sus documentos estampándolos en un sello de cera caliente. En la Edad Media, se empleaban
las piedras talladas para decorar obras votivas y cubiertas de libros, mientras que el
Renacimiento fue testigo de un resurgimiento progresivo que alcanzó su momento culminante
en el siglo XVI, con una producción en masa de tallas y camafeos de corte clásico”.

3. Serpenti

Reloj joya Serpenti de oro con esmalte negro, esmeraldas y diamantes, 1975. Colección Heritage de Bulgari, Roma.


“La fertilidad, la curación y el renacer: desde la Antigüedad, la serpiente ha estado asociada
con distintos significados de lo más fascinantes. En Grecia y Roma, la serpiente estaba
vinculada al mito de Hércules. (…) También era el animal preferido de Escolapio, el dios de la
medicina; además, en su representación como uróboros, la serpiente que se muerde la cola, es
un símbolo de energía universal que no deja de consumirse y renovarse constantemente.

Bulgari fue uno de los joyeros del siglo XX que retomó el diseño milenario de la serpiente y lo
convirtió por primera vez en un reloj. Los primeros ejemplos datan de finales de los años
cuarenta, con una forma de serpiente muy estilizada y una esfera rectangular o cuadrada que
se situaba en uno de los extremos, como si fuera la cabeza del reptil; los anillos se
confeccionaban con la técnica de tubogas o con una malla dorada que envolvía la muñeca.
Posteriormente, este reloj se fabricó en versiones cada vez más diversas e interesantes, con
todas las formas posibles de esfera y en innumerables variaciones de tubogas, como acero,
acero carbonizado y acero y oro combinados. El mecanismo de los relojes era siempre de la
máxima calidad: Audemars Piguet, Jaeger LeCoultre, Movado, y Vacheron Constantin solían
personalizar los mecanismos para Bulgari, de modo que el logotipo del fabricante figuraba
junto al de Bulgari en la esfera. 

En la década de los sesenta aparecieron los primeros modelos con una interpretación más realista de la serpiente (…) inicialmente solo en oro amarillo, con la cabeza y la cola incrustadas de diamantes. (…) Con el paso de los años, el diseño fue transfiriéndose a collares, bolsos-joya Melone y cinturones”.

4. Bvlgari Bvlgari

Reloj Bvlgari Roma de oro con correa de cordón y cuero, 1975. Colección Heritage de Bulgari, Roma.

“El reloj BVLGARI BVLGARI se puso a la venta a raíz del gran éxito de un reloj digital de edición
limitada con la inscripción «BVLGARI ROMA» grabada en el bisel, que se entregó únicamente a los cien mejores clientes de la marca como regalo de Navidad en 1975. En cuanto se supo de
su existencia, la firma recibió innumerables solicitudes para que recrease el reloj digital BVLGARI ROMA. Sin embargo, en su lugar puso a la venta otro reloj de oro amarillo de edición
limitada, disponible exclusivamente en la tienda de Roma. En 1977, la pasión de los clientes
por este modelo dio origen al reloj BVLGARI BVLGARI, uno de los diseños más emblemáticos de la historia de la relojería. El logotipo BVLGARI BVLGARI grabado se integró como importante
elemento del diseño por primera vez en un reloj de lujo, rasgo que le otorgó su fama. (…) La
inspiración procedía de antiguas monedas romanas, en las que la efigie del emperador estaba
rodeada de inscripciones que ensalzaban su poder y su prestigio. También era destacable el
volumen sin precedentes de la caja cilíndrica del BVLGARI BVLGARI, inspirada una vez más en
las imponentes columnas de los templos romanos: un detalle en apariencia sencillo que, en
realidad, fue resultado de un estudio arquitectónico muy meticuloso. (…) En consonancia con
el gusto de Bulgari por la experimentación, el reloj BVLGARI BVLGARI se presentó más adelante
en una mayor variedad de versiones y tamaños. Se diseñó en oro blanco y amarillo de 18
quilates, en platino y en acero, con esfera de piedra o de diamantes, y con pulsera de oro o de acero. Algunos modelos incluían función de cronógrafo, mientras que otros contaban con una
amplia variedad de pulseras de tubogas”.

5. Parentesi

Collar Parentesi de oro con diamantes, 1982. Colección Heritage de Bulgari, Roma.


“En la década de los ochenta, Bulgari se percató de que había llegado el momento de que la joyería se adaptase al estilo de vida dinámico de la mujer moderna trabajadora y perteneciente al mundo empresarial, que adquiría joyas para sí misma con el fin de lucirlas desde por la mañana hasta por la noche, en una reunión o en un cóctel. La solución fue la joyería modular Parentesi, inspirada en los adoquines entrelazados de las calles de Roma. El concepto de modularidad era tan sorprendente como sencillo: cada elemento individual —con un diseño y una fabricación de la máxima calidad— se producía en serie, se acababa a mano y se unía a otro de los elementos. Este método alterna el oro de los módulos con elementos de conexión de acero, hematites, coral, nácar o piedras semipreciosas, y se ha convertido en una de las colecciones icónicas de Bulgari, con una versatilidad sin fin”.

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