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Reglas para un buen uso de las rebajas y evitar las compras compulsivas




·         Las compras compulsivas son una adicción en toda regla y se caracterizan por un afán incontrolado, impulsivo y exagerado por adquirir objetos que no necesitamos.
·         El comprador compulsivo es más común de lo que pensamos, pero no es una adicción muy conocida en la sociedad, ni reconocida por las personas que la sufren y tampoco está mal vista.
·         Los compradores compulsivos suelen ser mujeres, de entre 30 y 40 años, con antecedentes de ansiedad o depresión no tratadas, con sentimientos de soledad o aislamiento.





Las rebajas son un acontecimiento social que se repite cada año. Muchos aprovechan este tiempo como una oportunidad única para encontrar prendas u objetos de menor precio, pero otros acaban gastando mucho más dinero del que se habrían gastado en una compra normal. A las personas con este comportamiento se las denomina compradores compulsivos, quienes rara vez reconocen sufrir este trastorno.

Las rebajas tratan de estimular el consumo, pero el uso que les demos dependerá de nosotros.

Según explica la psicóloga clínica, Amaya Terrón, “las compras compulsivas son una adicción en toda regla y se caracterizan por un afán incontrolado, impulsivo y exagerado por adquirir objetos que no necesitamos. Vienen precedidas por una ansiedad o angustia que no se ha podido erradicar de otra manera, que suele apaciguarse temporalmente y nunca del todo durante las compras, pero que tiene un precio posterior psicológico en forma de culpa, arrepentimiento y tristeza que refuerza de nuevo la actitud compulsiva y por ende la adicción”.

“El comprador compulsivo es más común de lo que pensamos, pero no es una adicción muy conocida en la sociedad, ni reconocida por las personas que la sufren y tampoco está mal vista, por lo que es bastante silenciosa en este sentido”, argumenta Amaya Terrón.


Perfil del comprador compulsivo

Todos hemos tenido alguna conducta consumista en algún momento de nuestras vidas, adquisiciones de artículos que no necesitamos o que están por encima de nuestras posibilidades, la compra de productos de la que nos hemos arrepentido…, pero esto no nos define como compradores compulsivos, ni como adictos a las compras. “Tener esta conducta incontrolada como respuesta a nuestras angustias o problemas, frecuente o reiterada, es lo que debe alertarnos”, explica la psicóloga clínica Amaya Terrón.

Por el contrario, explica Amaya Terrón, “las compras compulsivas son irracionales e incontroladas. Además, la persona que sufre esta adicción cada vez necesita realizar mayores compras para obtener la misma satisfacción, y si no realiza la conducta compulsiva experimenta una gran ansiedad, que muchas veces es mayor que la ansiedad que se sentía la primera vez que se inició la conducta disruptiva”.

“Aunque no existe un perfil especifico para sufrir esta enfermedad, ya que nadie está a salvo de padecerla, las personas que emiten conductas de este estilo suelen tener una ansiedad generalizada que intentan compensar con actuaciones compulsivas como las compras innecesarias. Suelen ser mujeres, de entre 30 y 40 años, con antecedentes de ansiedad o depresión no tratadas, con sentimientos de soledad o aislamiento, que encuentran en las compras una satisfacción inmediata, pero vacía, que no han aprendido a solucionar efectiva y previamente sus problemas y que huyen de ellos porque desconocen otra salida u alternativa”, informa la psicóloga Amaya Terrón.

Además, entre estas personas adictas a las compras son comunes algunas frases como: “No me encuentro bien”, “Estoy algo triste”, “Me siento ansiosa” y a continuación: “Me voy de compras para que se me pase” o “Me voy de compras para evadirme, o para olvidarme”. “Aunque el efecto de las compras es superficial o poco duradero es una forma de huir de los sentimientos negativos preexistentes y la gente entra en una dinámica verdaderamente adictiva desde entonces. Es precisamente esta satisfacción inmediata, aunque vacía y poco duradera, la que refuerza de nuevo el circulo vicioso”, argumenta Amaya Terrón.

El Corte Inglés.

¿Qué problemas puede ocasionar ser comprador compulsivo?

“El principal problema de las compras compulsivas no es solo lo que muestra esta conducta, sino lo que esconde: la ansiedad que hay detrás de ese comportamiento”, explica Amaya Terrón. Otras consecuencias pueden ser las económicas, que en los casos extremos pueden llegar a aparecer; las psicológicas como la culpa o el resentimiento; las familiares, como los engaños para obtener dinero; y las ocultaciones del problema. “La adicción a las compras es una enfermedad que genera bastante sufrimiento y empeoramiento de las condiciones de vida, sociales y económicas de la persona que la padece, por lo que las consecuencias son las propias de una adicción”, continua Amaya Terrón.

La compra compulsiva es una adicción silenciosa porque no es fácil identificar, que no está mal vista en la sociedad, está muy enmascarada por las personas que la sufren, por lo que tampoco es muy conocida, es difícil que se reconozca por la persona que la sufre hasta que las consecuencias son desastrosas, por lo que tiene un doble peligro.


7 reglas para un buen uso de las rebajas y evitar las compras compulsivas


Amaya Arzuaga.


1.      Elaborar una lista de lo que se desea: realizar un listado de los productos y artículos que se necesitan es muy aconsejable para no excederse; de esta forma partimos con una base real y con unos límites de lo que debemos comprar.
2.      Fijar un presupuesto máximo: con el fin de evitar sorpresas de última hora, establece el presupuesto que gastarás en la campaña de rebajas y si sabes que tendrás “tentaciones” de gastar más, evita salir de casa con más dinero del estipulado, ni siquiera con la tarjeta de crédito.
3.      Comparar precios: es conveniente mirar el producto o artículo que necesitamos en varios comercios y decantarnos por el más económico. No debemos fiarnos de lo primero que vemos y debemos tener cuidado con las ofertas engañosas.
4.      Caprichos, ¡claro que sí!: todos nos merecemos un premio, un regalo especial, darnos un capricho de vez en cuando es un reforzador positivo con nosotros mismos y las rebajas son una excelente oportunidad para hacerlo y además ahorrarnos un buen dinero. Establece qué capricho especial te vas a y no te excedas de lo acordado.
5.      Evitar las prisas: las prisas siempre son malas consejeras. Decide un día que tengas tiempo para dedicarlo a las rebajas, si vas con prisas puede que adquieras más de lo que necesitas o tomes decisiones desacertadas.
6.     Detecta emociones tóxicas antes de las compras: si experimentas algún tipo de ansiedad, malestar, preocupación, evita salir de compras en ese momento.
7.      Detecta emociones tóxicas después de las compras: si al regresar a casa tras tu jornada de compras vuelves con sentimientos de culpa por haber comprado más de lo necesario o si la euforia inicial se desvanece y deja paso a sentimientos negativos, o si notas que necesitas comprar más para estar bien, reconoce que la situación actual no es la correcta y que puede que estés cayendo en un cuadro clínico.


Ágatha Ruíz de la Prada.

Si se percibe que se puede estar teniendo problemas de compras compulsivas es aconsejable compartir la situación con personas de confianza y no pensar que se está solo, ya que aislarse no es la solución, sino que suele agravar la situación. Pedir ayuda tanto a familiares como a profesionales de la salud mental y dejarse ayudar y escuchar a personas que hayan pasado por lo mismo, es un buen inicio para solucionar el problema, finaliza Amaya Terrón.


 Amaya Terrón-Psicología

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