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Día Internacional del Gato: ¡Felicidades a todos!



Adoro los gatos, de modo que hoy, 20 de febrero de 2018, fecha en la que se celebra el Día Internacional del Gato me siento entusiasmada con los míos, los que están y los que se fueron ya. Hay otras fechas en las que también puede celebrarse su día, como el 8 de agosto o el 29 de octubre, no obstante la del 20 de febrero es la más extendida. Si te gustan los felinos, si te resultan sorprendentes, mimosos, enigmáticos... aquí recogeré mi particular elogio a mis mascotas. ¿Por qué hoy? El motivo por el que celebramos esta fecha se debe a Scoks, el gato del 42º Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Chelsea era la dueña del famoso Socks (Calcetines, en español, porque era de color negro, con manchitas blancas en el morro, el pecho y las patas). Socks vivió en la Casa Blanca entre 1993 y 2009.


En la fotografía superior, Chus, en esta Minnie, mis dos gatas.

Socks falleció en 2009, precisamente un 20 de febrero. Por ese motivo, el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales y otras organizaciones similares se pusieron de acuerdo para que este día se convirtiera en el Día Internacional del Gato. Desde www.Adoronews.com queremos comentarte el mucho cariño que pueden llegar a dar, la compañía que hacen, lo independientes que llegan a ser, su belleza, la calma que transmiten, lo limpios que son, lo mucho que les gusta que juegues con ellos o que les acaricies, cómo aprenden todas las rutinas, lo cotillas que pueden llegar a ser (ya sabes, la curiosidad mató al gato...), lo fiscalizan todo...

Mis adorables mininos

Con 13 o 14 años y mi gato Mendri, ya muy mayor. 

Quiero presentaros a mis "amigos de cuatro patas", a mis "garritas". Mi primer gato, cuando era muy, muy pequeña, se llamaba Mendri (le puse Almendra), era blanco con un lunar negro en el lomo. Un gato buenísimo al que recuerdo ya muy mayor, con las orejas peladas... por las peleas con otros machos. En casa de mi tía Elisa siempre había gatas, por tanto parían con frecuencia... las suyas eran gatas ariscas, que en general no se dejaban tocar, pero que también formaban parte de la familia. Una de ellas fue la madre de Mendri...

El Rubio, un gato muy listo.


Con el gato Rubio, en la plaza de Chozas de Canales (Toledo).

Con 15 o 16 años y mi gato Rubio.

Careta, la gata de mi madre.


Tras Mendri el siguiente gato que recuerdo es uno de bonito color dorado, al que llamaba "El rubio". Cuando viajábamos todos a Madrid, el gato se trasladaba a casa de una amiga de mi madre, a más de 300 metros, para que esta le diera de comer.  Después cuando volvíamos teníamos que ir a por él. Mi madre tuvo después una gata blanca con un antifaz negro en la cara, por eso la llamó Careta.

Nube un gato de ciudad.


Otro de los gatos que he tenido era parecido a Socks, Calcetines, negro con algunas manchitas blancas, le puse Nube. Vivió conmigo en mi piso de estudiante, en Madrid, que era un bajo, y salía a dar vueltas por el parque de al lado. Un día trajo una rata muerta por la terraza del tendedero, por donde entraba a casa, otro día vino con una pata herida... después un día ya no volvió. Me dió tanta pena que busqué en una revista para comprar un gato y elegí una gatita siamesa en el madrileño barrio de la Ventilla.

Ambar y sus retoños.

Bogart y su hermano.

Bogart y su madre, Ambar, detrás.

Los dos, Ambar y Bogart encima de mi marido, en la casa de Toledo.


Fuimos a por ella y la pusimos Ambar. Todos los gatos tienen un favorito, y el suyo era mi marido. La cruzamos con un macho de mi pueblo y tuvo dos crías, uno me lo quedé yo, y otro fue para la dueña del macho. Al mío le pusimos Bogart y era una preciosidad. Con el tiempo los dejamos a vivir en mi casa toledana.

Baldomero, un gato buenísimo.
Chus en el jardín.

Chus en la jardinera de los tulipanes.

Baldomero y Mau, la hija de Chus, dos gatos que se adoraban.


Años después ya en la sierra madrileña compartí con mis vecinos un precioso gato negro llamado Baldomero, un gato espectacular y buenísimo. Estos vecinos cogieron también una gatita atigrada, a la que pusieron Chusta. De la primera camada de Chusta, me regalaron una preciosa gata a la que llamé Mau. Baldomero adoraba a Mau, la lamía... parecía su padre o su novio. Un día desapareció Baldomero, y tiempo después Mau (lloré un montón). El perro que se colaba a la parcela de mis vecinos debió de matar a ambos gatos. Poco después, los hijos de unos amigos me trajeron a un gatito dorado y blanco, que habían cogido en su parcela. Me lo quedé y le pusimos Leonardo. No vivió mucho tiempo, falleció en el chalet de al lado, del mismo modo que sus antecesores.


Nos lo trajeron los hijos de unos amigos, pero no llegó a ser adulto, murió por el perro del vecino.


Después mis vecinos se fueron a vivir fuera y la gatita Chusta, a la que llamamos Chus, vino a mi casa a buscar comida (venía con mucha frecuencia) y nos adoptó. Y nosotros a ella. Vive muy feliz en la sierra, tiene... no sabemos con exactitud los años, aunque sus primeros dueños dicen que 16 o 17 años o 18. La pusimos su casita en el porche, y la dejamos comida para toda la semana... (comen ella y todos sus amigos y pájaros de la zona).



Siempre la ha gustado estar en brazos y dormirse, pero ahora que va camino de los 17 años sólo quiere estar encima.






Después un buen día mi hija vino con una gatita, que iba a compartir con un amigo... la gatita pasaba temporadas en custodia compartida. Al final, la gatita se quedó para siempre con nosotros. Es una monada. La recuerdo los primeros días en la playa, arañando a todo el mundo. Mi hija la puso Leia (como la princesa) y yo empecé a llamarla Minnie, de modo que se llama Minnie Leia.


En su cuna favorita, la primera que conoció. Ahora casi no cabe...
Feliz con su nuevo rascador.

Fotografiada por su mamy Ana.


Pide cariñitos como una loca.

Así se pone cuando quiere cariñitos...

Todo lo controla, de todo se entera... cotilla sí es. Curiosa... al menor ruido se pone en alerta, es muy miedosa.

No soporta que la cojamos, ella tiene que estar independiente, al lado, pero a su aire. Ahora que tiene 5 o 6 años a mi sólo se me sube para que la de una barrita jugosa, que la vuelven loca. En cuanto que se acaba la barrita se va muy digna. A veces se ha quedado encima unos minutos, no mucho. Con los chicos de la casa (mi marido y mi hijo) parece que prefiere subirse algo más, tampoco mucho (será porque ella es gata, y ellos son chicos). No obstante nos quiere a su manera. Se pone tirada con las patitas para arriba, para que la acariciemos... en cuanto nos ve. Y lo que más la gusta es que la acariciemos con el pie (cosa muy rara). Yo creo que el calcetín le debe recordar la lengua de su madre... Si intentamos acariciarla con las manos se siente amenazada y sale corriendo. Nunca nos había pasado algo así. Yo digo que es "muy arisquita".



Tiene varias cunas, pero adora la más pequeña, la de cuando llegó a casa.

En la playa, haciéndose la toillete.

No sé qué les da... todas las gatas van con él.




Pese a todo la queremos mucho también... Y por supuesto también amasa, cuando decide sentarse unos minutos encima. Este movimiento reflejo les recuerda a los gatos cuando hacían lo mismo al mamar... Significa que se sienten bien y agusto. Y que nos quieren. Para que no te haga daño involuntario con sus uñas te aconsejamos tener una mantita para ponerte encima cuando se suban. Si no tienes mantita y te hace daño, no le castigues, pon tu gato en el suelo... No es algo voluntario.

Consejos para limpiar los pelos de gato

Seguro que te pasa, el sillón donde se ponen, su mantita... todo lo llenan de pelos. Un truco genial es coger una lima de uñas, ponerla en posición vertical y arrastrarla por la tela que quieras limpiar. Ves tirando las madejas de pelos que vas a sacar... Es un truco genial.



Funciona genial, otra opción es pasar una buena aspiradora.






Felicidades a todos los gatos... y por supuesto a los míos, los que están y los que se fueron. Mi lista es muy larga, como habéis podido ver.

Los de mis amigos



Perla, de pequeña y de mayor.

Luna, hija de Chus, la única de sus hijos que sigue viva. De mis amigos Esperanza García y Mario Frutos.

Marlenne, vive con Perla y mis amigos Mari Carmen Blasco y Paco Fernández Palomero.


Merlín, el gato de mi amiga Isabel Corbera.


Merlín mirando el jardín pensativo.
Después los de mi otra amiga Isabel Aires: Denía y Calpe, preciosos también.

Calpe y Denia, compartiendo cuna.

Calpe llegó después de Denia.

Durmiendo, tan ricamente.

Posando para la foto.

Al solete, en su mega multiactividades gatuno.

¿Un besito gatuno? En el jardín. Muy felices.

Hablando de sueños gatunos... Gris duerme divinamente, es el gato de mi amiga Mary Fernández Palomero.


Mejor sigo durmiendo.



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